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Contratos privados y pago de timbre fiscal

Prácticamente no quedan ya en existencia, estampillas de timbre fiscal, lo que ha obligado a los interesados a acudir a las sucursales del Banco de Costa Rica para su cancelación mediante entero bancario, a veces por sumas insignificantes de ¢12.50 colones e incluso menos.

Aparte de lo engorroso que este trámite puede resultar, surge una nueva inquietud relativa al momento en el que debería producirse el pago de dichas especies cuando se suscriben contratos privados.

Pero primero debemos recordar que el pago de timbre fiscal en los contratos privados se encuentra regulado en el art. 285 del Código Fiscal que transcribimos a continuación para su mejor conocimiento:

“Artículo 285.- 

Corresponde hacer la cancelación del timbre: (…)

5.- En los documentos privados de contrato, a cualquiera de los contratantes; en los vales o pagarés, al deudor o al fiador; en las letras, al librador o al girado, y en los demás documentos privados, a cualquiera de los obligados. Cuando quien debe cancelar no sabe firmar, hará la cancelación la persona que en su nombre hubiere suscrito el documento;”

La tarifa a pagar de este timbre, en lo que se le conoce como impuesto de timbre fiscal, es de ¢5 por cada ¢1000 partiendo de la estimación del negocio.

Adicionalmente, debe pagarse timbre fiscal por concepto de reintegro de papel (arts. 240 y siguientes Código Fiscal), dependiendo de la cantidad de folios que integran el contrato y también de la estimación del negocio, toda vez que la tarifa a pagar en el primer folio, puede ser de un ¢12.50 y hasta un máximo de ¢625  partiendo de dicho valor.  En los subsiguientes folios, el timbre se tasa a razón de ¢12.50 por cada folio adicional.

La multa por la no cancelación de este tributo consiste nada menos que en el pago de diez veces la suma no cancelada oportunamente, lo cual puede resultar muy cuantioso tratándose de contrataciones por montos elevados que conllevan muchas veces incluso el pago de sumas millonarias de timbre fiscal.

La duda que surge es entonces sobre el momento en que debe realizarse el pago de este tributo.  La posibilidad de pagar antes con estampillas hacía que las partes contratantes dejaran para un momento posterior a la firma de los documentos, la cancelación del timbre, cuidándose – eso sí- de hacerlo antes de aportar los contratos a los despachos judiciales u otras autoridades administrativas.

Sin embargo, ahora que el pago del timbre fiscal se realiza mediante entero bancario, en cuyo comprobante queda evidenciada la fecha de su pago efectivo, surge la duda si podría eventualmente alguna autoridad judicial o administrativa que compruebe que el pago se realizó en fecha posterior a la suscripción del documento, exigir algún tipo de responsabilidad.

Algunos colegas que  nos han contactado sobre este particular sostienen que en el Código Fiscal no existe una indicación clara sobre el momento en que debe realizarse esta cancelación.

En nuestra humilde opinión, pero que sometemos con todo respeto a la discusión de este estimable foro,  el hecho de que se establezca en el Código Fiscal que corresponde a cualquiera de los contratantes la “cancelación” del timbre, lo que se conoce coloquialmente como “matar los timbres” sea firmando sobre ellos o bien sellándolos  (art. 285, inciso 5),  sugiere que el legislador quiso establecer para el cumplimiento de esta obligación tributaria, el momento mismo de la suscripción del contrato.

Además, el art. 32 del Código de Normas y Procedimientos Tributarios es claro al establecer:

“Se considera ocurrido el hecho generador de la obligación tributaria y existentes sus resultados:

a) En las situaciones de hecho, desde el momento en que se hayan realizado las circunstancias materiales necesarias para que produzca los efectos que normalmente le corresponden; y

b) En las situaciones jurídicas, desde el momento en que estén definitivamente constituidas de conformidad con el derecho aplicable.”

La circunstancia material a partir de la cual surten efectos los contratos es, sin lugar a dudas, la suscripción que de los mismos realicen las partes contratantes.  Por consiguiente, la cancelación del timbre fiscal debe producirse en ese preciso momento.

Invitamos a los colegas lectores de este blog para que realicen sus aportes sobre este tema que nos parece importante por las implicaciones que podría tener en caso de que las autoridades judiciales o administrativas del país empiecen a controlar no solo el “monto pagado” de especies fiscales en los contratos, sino también el “momento” en que se ha realizado dicho pago.

 

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Lic. Silvia Pacheco. Editora General

Abogada y notaria. Especialista en administración de bases de datos de información jurídica, investigaciones jurisprudenciales y editora de contenidos legales. Consultora en proyectos de informática jurídica en la región centroamericana. Colaboradora del sitio www.leylaboral.com Encargada de la administración y actualización de Master Lex Cálculos Legales: timbres, honorarios profesionales, patentes, prestaciones laborales y otros. Moderadora del blog www.puntojuridico.com

1 de 23 Comentarios

  1. José Monestel • 06 Diciembre, 2018

    Lo que si se necesita es que se agregue dentro del combo de “REGISTRO” o bien se agregue un combo nuevo en donde se detallen todos los casos en que se requieren y no pertenecen al Registro Nacional:

    Dirección de Tasación por montos fijos: https://www.bancobcr.com/empresas/instituciones/enteros%20de%20impuestos%20registro%20nacional%20tasaban/Tasacion%20Montos%20Fijos.html

    Responder

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