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El proceso judicial por audiencias y la glosofobia

El Lic. Javier Madrigal nos ofrece esta semana un artículo de mucha actualidad considerando la reciente entrada en vigencia del nuevo Código Procesal Civil que introdujo, como principal cambio, la oralidad en la tramitación judicial.  Más que nunca se pone en evidencia la necesidad que tienen los abogados de tener un adecuado dominio de las habilidades de comunicación oral.

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El profesor Uruguayo Santiago Pereira Campos, en su ensayo “Los procesos civiles por audiencias en Uruguay”. 20 años de aplicación exitosa del Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica, nos introduce, en el proceso por audiencias, y es a partir de su exposición que entendemos el cambio en la estructuración del proceso civil uruguayo, tomando del mismo, para dar pie al nuevo Código Procesal Civil de Costa Rica (ley 9342). En efecto, nos ilustra el jurista indicado que “hasta la entrada en vigencia del Código General del Proceso en el año 1989, el proceso civil en Uruguay padecía de todos los males del proceso heredado de la Ley de Enjuiciamiento Civil Española y, por ende, no lograba satisfacer los derechos sustanciales en juego. El Código de Procedimiento Civil que regía, sancionado en 1877, estaba inspirado en la Ley de Enjuiciamiento Civil española de 1855 y si bien tuvo reformas parciales en sucesivas leyes que importaron algunos avances, no lograron acelerar sensiblemente los procesos ni generar un cambio de actitud de los operadores del sistema de justicia. Las características principales del viejo sistema eran las siguientes: Proceso lento, escrito, formal y burocrático, el Juez mero espectador, ausencia de inmediación, multiplicidad injustificada de estructuras, falta de publicidad, delegación de funciones jurisdiccionales, e infraestructura y recursos humanos insuficientes”.

Bien es conocido el problema de la mora judicial en nuestro país, y es en virtud de ella que se adopta un nuevo cuerpo procesal civil, para el tratamiento y erradicación de los problemas señalados por el doctor Pereira Campos. Por su parte es el doctor Gerardo Parajeles Vindas, quien en su exposición acerca de la tramitación de los procesos civiles, en su obra dirigida sobre todo a los auxiliares judiciales, afirma: “En Costa Rica, a finales de la década de los noventa, se generaron varias versiones de un Código General del Proceso. No obstante, ante la dificultad de continuar con esa idea, se preparó un proyecto de Código Procesal Civil, y se sustituyó el proceso escrito por audiencias orales. De ese texto, el cual se encuentra en revisión, se extrajeron la actual Ley de Cobro Judicial y algunas normas incorporadas a la Ley de Notificaciones Judiciales. Además, se han preparado dos proyectos: Ley de Monitorio Arrendaticio y Ley de Oralidad para los Procesos Civiles y Agrarios”. El planteamiento del proceso por audiencias, deja en el pasado al proceso predominantemente escrito, para acoger la oralidad, tal vez no en su totalidad, pero sí de manera real, en busca de la aplicación efectiva y práctica del numeral 41 Constitucional, de la justicia pronta y cumplida. Nuestro Código Procesal Civil vigente, presenta dos etapas: La escrita en cuanto a la interposición de la demanda como acto procesal de iniciación del proceso, y la contestación de la misma, (actos de alegación y proposición), trabando así la Litis, para posteriormente aplicar la oralidad, por medio de audiencias como medio de expresión, y en consecuencia la reducción del plazo para la solución de los conflictos jurídicos cotidianos. Así podemos extraer una serie de fundamentos que nutren el Código Procesal Civil actual, tales como: la oralidad, inmediación, concentración y publicidad (artículo 2). Ahora bien y acercándonos al tema del ensayo puesto a su consideración, debemos destacar el significado de oralidad. Ahora bien si es necesario aclarar, lo propio tanto en el Proceso Penal, como en el Contencioso Administrativo, donde la oralidad se presenta de forma determinante. A ello se pretende llegar con el Código Procesal Civil, el cual en el ordinal dicho, conceptúa que: “la expresión oral será el medio fundamental de comunicación. Solo serán escritos, ya sea en soporte físico o tecnológico, aquellos actos autorizados expresamente por la ley y los que por su naturaleza deban constar de esa forma. En caso de duda entre la aplicación de la oralidad y la escritura, el tribunal escogerá siempre la oralidad”.

El planteamiento del título de este ensayo, es que primeramente y ante de todo, somos seres humanos propensos a experimentar, patologías psicológicas las cuales a la postre podrían influir en la práctica de nuestra profesión. La glosofobia, se ha definido como el temor a hablar en público, siendo intenso y desproporcional. No se trata de simple timidez, sino de un verdadero trastorno psicológico. Según la doctora Miriam Cejudo Navarro, experta psicóloga española, el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V)”, de la Asociación Americana de Psiquiatría, la fobia a hablar en público (gloso fobia) y el pánico escénico están considerados, dentro de los trastornos de ansiedad social, una fobia social específica. Así mismo, el miedo a hablar en público puede darse solo, junto con fobia social generalizada o formar parte del miedo escénico.

La experta mencionada en su ensayo para la revista Digital de Medicina Psicosomática y Psicoterapia, cita como cuadros clínicos los siguientes:

A. Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas,

B. miedo de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad que se valoren negativamente (es decir, que lo humillen o avergüencen; que se traduzca en rechazo o que ofenda a otras personas),

C. El miedo, la ansiedad o la evitación que causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

D. El miedo, la ansiedad o la evitación no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo, una droga o un medicamento) ni a otra afección médica.

E. El miedo, la ansiedad o la evitación no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el trastorno de pánico, el trastorno dismórfico corporal o un trastorno del espectro del autismo.

F. Si existe otra afección médica (por ejemplo, enfermedad de Parkinson, obesidad, desfiguración debida a quemaduras o lesiones) el miedo, la ansiedad o la evitación está claramente no relacionada o es excesiva.

Ahora bie,n las causas de este miedo pueden ser variadas, sea origen traumático. La persona ha podido experimentar una situación traumática asociada a esa situación de algún modo. Ha podido tener una experiencia negativa muy intensa en torno al hecho de hablar en público directamente o relativa a otra situación pero que finalmente ha sido asociada por tener ciertas características comunes, a la hora de tomar la palabra, no ha podido articularla, voz temblorosa, sudoración excesiva, etc. Por evitación al ser una situación no tan común y algo intimidante en muchos casos, la persona puede evitar enfrentarse a ella. Así, con el lento acumular situaciones evitadas, el miedo puede crecer llegando a convertirse en una fobia. Por bajo nivel de autoestima, excesiva autoexigencia, asociada a otros trastornos psíquicos tales como la depresión, la esquizofrenia, así como las alteraciones del lenguaje de origen psicofísico, como la tartamudez.

La glosofobia puede tratarse desde distintos abordajes terapéuticos, siendo actualmente el llamado abordaje cognitivo-conductual, a través de sesiones terapéuticas, basándose en la idea de transformar los pensamientos que mantienen el miedo y modificar la conducta de evitación para así poder aprender a enfrentarse paulatinamente a las situaciones temidas. Desde el punto de vista conductual, se parte de la idea de que la fobia es producto de un condicionamiento, es decir, un estímulo neutro que tras asociarse a un estímulo incondicionado (que producía una respuesta incondicionada particular), elicita una respuesta ahora condicionada muy parecida a la primera. Y en base a esto, la solución está en la exposición. Se entiende que si se previene el escape de la situación temida, se podrá comprobar que las consecuencias no son en realidad negativas y se podrá ir desactivando el estímulo condicionado. Las técnicas más ampliamente utilizadas son la desensibilización sistemática, la inundación, el modelado, el refuerzo positivo y la exposición en vivo, generalmente reforzados con técnicas de control de la ansiedad y de relajación, observándose en general buenos resultados en este tipo de intervenciones, rondando entre el 60% y el 80% de éxito”.

Pues bien queda así consignada una problemática, tal vez poco discutida en nuestro ámbito, pero real y que en relación a nuestro trabajo, podría afectarnos, de modo tal, que al evitar la exposición oral, a la hora de enfrentar el proceso por audiencias, se llegue a una mala o deficiente representación en defensa de los intereses de nuestros clientes, producto de la problemática psicología antes dicha.”

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Francisco Javier Madrigal Acosta

Javier Madrigal Acosta. Licenciado en Derecho, abogado Litigante, académico y profesor Universitario de los Cursos: Derecho Internacional de Derechos Humanos y Derecho Constitucional. Miembro del Bufete Pacific Law & Consulting Firm

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