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Historias del Protocolo III. De las sucesiones y los notarios (I parte)

Agradecemos al Dr.  Herman Mora esta nueva entrega que nos brinda de su colección de Historias del Protocolo.

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«Nunca llegué a conocerlos.  Supe de Susana y Martín, por medio de sus herederos, o quienes debieron de serlo, según su entender. Los sobrinos, y hermanos de Susana, no lo podían comprender, y acudieron a mi oficina, una vez que escucharon que yo me refería al tema en un programa de televisión, luego del cual, menos entendían .

 “Necesitamos que nos explique …  ¿Qué pasó?”  – decían con indignación y molestia.

Efectivamente, los regímenes sucesorios pueden ser alambicados, extrañísimos y a decir de muchos, de injusta repartición (sin acotar que el proceso en algunas ocasiones puede ser bíblicamente extenso,   como capítulos de Cien años de Soledad.)

Susana vivió en la casa de sus padres hasta avanzada edad, sin contraer matrimonio. Siendo la menor de muchos hermanos, y al no haber concebido hijos, sus padres le donaron aquella hermosa casona color blanco que era la envidia del pueblo. Todos sus hermanos, estuvieron de acuerdo que ella se quedara con la casa y los terrenos aledaños que habían pertenecido a la familia por más de un siglo. Era, por otro lado, quien había atendido a los padres en los últimos días de sus vidas.

Martín, algo entrado en edad también, tampoco tuvo hijos, y aunque conocía a Susana desde niño, el amor sobrevino en una etapa más bien sazona.

Decidieron casarse, pese a que las familias, aunque de lejos, se reprochaban recíproco aborrecimiento. Tan vieja como una leyenda era manifiesta la antipatía que la familia de Susana sentía por la humildad y sencillez de la familia de Martín, y éstos sentían a aquéllos como arrogantes y endiosados. A suerte de Montesco y los Capuleto, era bien conocida la rivalidad entre los clanes.

Estuvieron poco tiempo casados, ya que sobrevino la muerte de Susana, luego de la cual, por decidida influencia, principalmente de un sobrino, Martín promovió el proceso sucesorio en sede notarial, el que fue tramitado con la rapidez de un buen chisme. En un par de meses, Martín , como heredero de primer orden, pues Susana no había otorgado testamento,  fue adjudicado como titular de los bienes de ella. (art. 572 del Código Civil)

Martín contaba a su haber con una, nada envidiable, cuenta de ahorros y un jeep Willys tipo Segunda Guerra Mundial, cinco vacas y un caballo, además de algunos objetos personales; pero luego de la adjudicación fue coronado como titular de una nada despreciable fortuna, incluyendo la histórica mansión de la familia de Susana.  Sus parientes no salían de su asombro al ver cómo se les había ido de las manos, su legendaria mansión.

Varios aspectos merecen la pena analizar (sin entrar en todas las vicisitudes del proceso).

Primero. Tal fue la “agilidad” del notario que no sobrepasó el plazo de los treinta días luego de la publicación para la declaratoria de herederos, que exige el 917 del C.P.C. Frecuentísimo error que cometen los notarios, ( el cual en esta ocasión, no fue advertido por el Registrador.)  Lo anterior por cuanto en dicho plazo, los días, deben computarse como hábiles, no naturales, en contraposición con lo establecido en el artículo 16 del Código Civil, pero en armonía, como corresponde, con el artículo 146 del Código Procesal Civil (días hábiles)

Segundo: Otro aspecto a reprochar en este caso, es que la oposición de alguna parte interesada, (no únicamente herederos,) provoca la pérdida ipso facto de la competencia del Notario de seguir con el proceso. Siendo por delegación una función pública, el escribano, tiene que abstenerse, en razón del principio de legalidad al que está sometido,  de actuar y no amañar el proceso presionado plazos para provocar adjudicaciones, que bien podrían devenir en insustentables (ver art. 934 C.P.C.) (Sugiero, que en caso de duda de una oposición, se abstenga el notario de proseguir)

Tercero: Finalmente, otro aspecto a comentar, es el Notario que para prescindir del avalúo efectuado por un perito, incorpora como valor de los inmuebles, los valores fiscales emitidos mediante certificación por la Municipalidad.  Lo anterior según ha sido autorizado por el Tribunal Registral Administrativo, y  por los Tribunales Civiles, pero en oposición de lo admitido por la D N N.  Este último criterio  que persiste en encriptarse, exige al notario el avaluó hecho por perito. Lamentable posición la de la D. N. N.

Aunque no es resorte del caso narrando, siendo el propósito de la empresa Master Lex, que tengamos algunos insumos que mejoren el ejercicio cartular, es que paso a enumerar detalles que les pueden resultar de utilidad, a sabiendas de que son solo algunos, omitiendo una constelación de aspectos que deben ser tomados en cuenta en la tramitación de un proceso sucesorio, sea en sede judicial o notarial.

Señalamos de momento lo siguiente:

A. Falta de conocimiento de la Ley Procesal y Ley Civil. El Notario debe procurar equiparar los mismos procedimientos que establece la ley para el proceso judicial (Ley rectora).  Para lo cual es obvio que debe conocer la ley de fondo; no basta saber cuál es el tipo de papel a utilizar o tipo de letra. Lo importante es conocer a cabalidad el Código Civil como el Procesal Civil, en los artículos que corresponden.

B. La experiencia demuestra que los procesos resultan ser minimizados, errados y “machoteros.”  No basta con restringir todo a dos escrituras, debemos respetar el proceso, no ser austeros o exacerbadamente rápidos. Hagámoslo bien, con estudio, orden y calma.

C. Recordar el primer propósito del proceso es la liquidación del patrimonio del causante entre los interesados. La sucesión comprende todos los bienes, derechos y obligaciones del causante, salvo los derechos y obligaciones que, por ser meramente personales, se extinguen con la muerte (521 c.c.) Luego de ello será distribuir el capital para disolver la copropiedad.

D. El notario tiene el deber de actuar conforme a los límites y valores propios de la actividad jurisdiccional. Es frecuente, además, que se atropellen derechos de interesados.

E. Mala articulación legislativa. Hay que reconocer que nuestra legislación es omisa y muy restringida. Ofrece poca claridad en la actuación notarial en estos procesos.

F. La apertura es por medio de una escritura pública, en donde hay comparecientes, se declara abierto el proceso y hasta se nombra el albacea. No es un acta, aunque así lo diga el Código Notarial (art 130) cuya finalidad es narrar hechos, eventos, sucesos o acontecimiento. (Debo advertir que esta no es la posición de la Dirección Nacional del Notariado, institución que persiste en tenerla como un acta.)

G. Puede ser abierto por cualquiera que tenga interés.

H. La unión de hecho requiere un reconocimiento judicial. Fue sancionada una notaria que realizó un proceso sucesorio en esta vía adjudicando los bienes a la cónyuge antes de ser reconocida judicialmente como tal. (Ver voto 04 del 11 de enero del 2007. Tribunal Notarial)

I. Si el sucesorio es testamentario, el Notario requiere impartir una revisión en la forma del testamento, con el propósito de corroborar si reúne los requisitos. Por ejemplo, si es abierto ante cartulario, que existan tres testigos instrumentales. (Luego hablaremos del testamento en la próxima entrega)

J. Se puede pasar de la vía notarial a la judicial y viceversa. (Tribunal I Civil voto 575 de las (10 del 28 de abril del 1999)

K. Sobre los fondos de pensiones.  No son bienes de la sucesión sino del beneficiario.  

L. Y las prestaciones laborales  «… podrán ser reclamadas por cualquiera de los parientes con interés que se indican posteriormente, ante la autoridad judicial de trabajo que corresponda. Esas prestaciones serán entregadas por aquella autoridad a quienes tuvieren derecho a ello, sin que haya necesidad de tramitar juicio sucesorio para ese efecto y sin pago de impuestos. Esas prestaciones corresponderán a los parientes del trabajador, en el siguiente orden: 1) El consorte y los hijos menores de edad o inhábiles;2) Los hijos mayores de edad y los padres; y 3) Las demás personas que conforme a la ley civil tienen el carácter de herederos.»  (art. 85 Código de Trabajo)

M. La cesión de la calidad de heredero. Se pueden ceder los derechos en cualquier momento, luego de la muerte y antes de la adjudicación. Recordemos, los muertos no gozan de buena salud. Muertos, muertos están. (No más milagros, el de eso era Jesús).

• Pueden cederse los gananciales.

• Se cede la calidad de heredero, no bienes determinados, ni de manera parcial.

• «Es nula la transacción que verse sobre delito, dolo o culpa futuros y sobre la acción civil que nazca de ellos; sobre la sucesión futura o sobre la herencia, antes de abrirse la testamentaria del causante.   Código Civil, artículo 1377. 

•También es nula la transacción sobre el derecho de recibir alimentos, pero se puede transigir sobre las pensiones alimenticias ya debidas.

• Se puede ceder a varios en proporción.

• No hay derecho de retracto.

• Acto formal: escritural pública. (Se recomienda incluso en relación a bienes muebles no sujetos a inscripción, art, 1397 C.C.)

N. Nombramiento de Albacea.
• Prioridad al cónyuge, o padres.
• Si es testamentaria, corresponde al designado en el testamento.
• Facultades de apoderado general, de representación y administración, no de disposición.
• Debe residir en el país.
• Se debe inscribir. (se emite certificación, art 466 inciso 4)

Las sucesiones codificadas por Napoleón a inicios del siglo XIX, poco han cambiado. Sus andamios no han trasformado las formulas tradicionales muy parecidas a las usadas por los romanos. La falta de reformas que oxigene los cansados pulmones de nuestra forma sucesoria es uns constante en la casi totalidad de nuestros países. Los procesos legislativos pocos cambios han traído. (Ideas como éstas están contenidas en el Libro de mi amigo Leonardo Pérez Gallardo. Familia y Herencia en los Albores del Siglo XXI)

A mi juicio se desaprovechó la posibilidad de una reforma estructural en el tema teniendo como oportunidad el recién aprobado Código Procesal Civil. Se me ocurre, por ejemplo, que los albaceas deberían ser abogados y no ser herederos ni interesados, entre otras ideas que pienso necesarias.

Son muchos y muy vertiginosos los cambios que atraviesa el mundo en todas sus disciplinas, incluyendo el Derecho. ¿Porque será que el sucesorio se resiste al cambio? Bien parece el Derecho de los muertos.

Por lo pronto habrá más familias con cara de “Ups” como las de Susana y Martín.

MUCHAS GRACIAS POR SU ATENCIÓN.» 

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Dr. Herman Mora Vargas

Experto en Derecho Notarial. Coredactor del Código Notarial. Redactor del Libro Manual de Derecho Notarial. Miembro de la Academia Notarial Americana. Profesor universitario en varias universidades de América Latina. Master Lex no hace necesariamente suyas, las opiniones o comentarios que se publican en este foro. Ofrecemos el espacio como un servicio a nuestra comunidad de suscriptores. No se admiten comentarios contrarios a las leyes o injuriosos. Nos reservamos el derecho de eliminar aquéllos que consideremos inapropiados, así como de editar o eliminar cualquier documento, información u otro componente que aparezca en esta publicación. La veracidad de la información es responsabilidad de las fuentes citadas.

11 de 18 Comentarios

  1. Fernán Pacheco • 03 febrero, 2016

    Como siempre, muy interesante y útiles sus consejos. Veo que dentro de los requisitos indica “G. Puede ser abierto por cualquiera que tenga interés.” Sobre este punto, en un material de un curso que revisé, se indicó que la apertura la deben solicitar todos los interesados. Me parece que, de la poca normativa que regula el tema de los procesos no contenciosos que puede llevar el notario, se desprende que, para que el notario sea competente, debe contar con la intervención de todos los interesados, en este caso, los herederos. Si es así, ¿por qué no entonces solicitar la intervención de todos desde el propio inicio del proceso? Que sucede, por ejemplo, si tan solo uno solicita la apertura, y después del edicto varios de los herederos no se apersonan a reclamar sus derechos? Será que no es necesario la intervención directa de los interesados en el expediente o, como dicen, “el que calla otorga”? Vemos que este caso no ha surgido conflicto, pero parece que el notario se debería inhibir de seguir con el proceso hasta tanto no obtenga la posición expresa del heredero. ¿Deviene este proceso nulo desde sus inicios al carecer de uno de los elementos esenciales? Como decía mi profesor de notariado don José Miguel Fonseca, “lo que abunda no daña” por lo que parece prudente en este materia adoptar una interpretación más conservadora y restrictiva y cubrir todos los ángulos, pues, después de todo, al notario es al primero al que se le tiran al cuello en caso de conflicto. Desconozco si existe alguna jurisprudencia sobre este particular.

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    • Herman Mora • 04 febrero, 2016

      Estimado Fernan
      Gracias por tu participación. Te voy a aportar mi opinión, ya que el tema no esta desprovisto de interpretaciones por lo poco legislado. Como he afirmado la ley rectora es el Código Civil y Procesal Civil. Flaco favor hacer las autoridad revisando únicamente detalles que pueden devenir en insignificantes. Lo cierto es que efectivamente todos los herederos e interesados deben acudir ante el notario a fin de efectuar la rogacion, que es la solicitud de apertura del proceso. Ahora veamos es claro que confirmamos la condición de heredero,, cuando sea declarada por el juez, o bien el notario. Bajo esta óptica, a mi juicio es viable, y existen casos, que se pueda dar apertura sin estar todos los presente los interesados. Veamos que en el proceso judicial, la apertura la puede pedir uno solo. Por existir cierta relación, es que puede ser interesante leer la siguiente jurisprudencia, advirtiendo que no es una posición unánime entre los Jueces, ni en sus comentarios » en que solo es posible declarar herederos a quien se ha apersonado, la tesis es improcedente. Son herederos y asi deben de declararse, aquellos incluidos por ley en el caso de las sucesiones legitimas, independientemente de que se hayan apersonado o no. (Tribunal primero civil de San Jose, No 1665- M 4 de nov 1992.) En fin pienso es posible dar apertura a una sucesión sin estar todos los interesados, en el tanto estos no se conocerán con seguridad, sino luego de la misma apertura. Obviamente no puede existir contención entre los mismos. Saludes.

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  2. Herman Mora • 03 febrero, 2016

    Estimados amigos.
    Gracias por sus comentarios. Resultan muy estimulantes, ya que como podrán imaginar estas iniciativas cuentan con muchos seguidores, pero también con personas que objetan la idea. Pero lo valiosos es que se va creando una cultura jurídica de discusión y enriquecimiento. . Gracias Andrés. Hace tiempo no sé de vos. Que gusto ¿Donde has estado? Estimado Donald. Si bien es cierto la ley indica que el proceso sucesorio se abre por medio de un acta. en mi particular opinión es una escritura publica. Muy bien lo explica la Licda Silvia Pacheco, Existen opiniones confrontadas que podrán verlas en los link referidos. Finalmente deseo reconocer la ardua labor de la Licda pacheco. Gran colaboradora, y para mí, desde el punto de vista jurídico, es un google viviente.

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  3. Andres Montejo • 03 febrero, 2016

    Felicito a Hermann y Master Lex por esta serie de interesantes y entretenidas entregas.

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  4. Donald Rojas • 03 febrero, 2016

    Estimado Dr. Herman. Es una acta o escritura pública, donde se solicita la apertura del sucesorio en cede notarial? Esto por cuanto en las pruebas de grado Universitarias se maneja la tesis que la apertura debe ser confeccionado por acta y que son documentos extra protocolares, si nos puedes ampliar, el comentario. Lo anterior de conformidad con el artículo 130 del Código Notarial.

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  5. Licda. Carla F. Vincenzi Zuñiga • 03 febrero, 2016

    Gracias por el aporte. Quiero recordar a los colegas que en una sucesión entran todos los bienes adquiridos de forma onerosa por parte de los cónyuges. (art. 41 del Código de Familia). Me he encontrado sucesiones donde sólo incluyen los bienes del causahabiente, no así los del o de la cónyuge supérstite, debiendo de proceder a la re-apertura del proceso para poder disponer su dueño/a de esos bienes. Buen día!

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  6. DAVID JIMENEZ ZAMORA • 03 febrero, 2016

    Excelente mi estimado amigo. Saludos y gracias por compartir sus conocimientos y anécdotas que nos ilustran para estar atentos y seguir mejorando.

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  7. Alfredo Fournier Beeche • 03 febrero, 2016

    Muchas gracias por su artículo.

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