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Historias del Protocolo IV. Los testamentos

SUCESIONES.  II PARTE

LOS TESTAMENTOS

Autor: Dr. Herman Mora Vargas

«Con el pasar del tiempo he llegado a estar más claro, especialmente en diferenciar aquello que me gusta de lo que no. Me gusta la gente dócil, es decir,  personas serenas que callan antes de reaccionar, que piensan lo que dicen.  Las miro con mayor profundidad espiritual y sabiduría, como aquello de decir que .. el silencio es el idioma que habla Dios. Lejos están las consignas explosivas o proclamas agresivas y encarnadas que ahora las considero, por lo general, innecesarias (deseo aclarar que ni cercanamente me parezco al Dalai Lama, solo digo lo que me gusta) Se podrán imaginar que con esta postura me presento como un siniestro ser transgénico; mitad notario mitad talibán.

Menciono eso a propósito de las encrespadas emociones que muy frecuentemente sobrevienen luego de la muerte de uno o ambos progenitores en la familia (o lo que queda de ella.) Con la misma intensidad que se amó a una persona, viene, en algunas ocasiones, el encono y el odio. Sucede lo mismo en materia de familia, especialmente en los divorcios: la determinación de la cuota alimentaria, o el régimen de visitas a menores.

En materia de sucesiones a veces resurgen conflictos, rencillas provenientes de la más tierna infancia, reclamos por predilecciones, beneficios, en fin más que una división dineraria, que supone un proceso sucesorio, brota en ese mismo momento, una colección de resentimientos históricos, disputas y hasta bien fraguados odios. Al igual que en la usanza bíblica, los conflictos en que se enzarzan los vástagos luego de la ausencia del pater o mater han sido material de guerras por coronas, conflictos por abolengos y conspiraciones por dinastías.

Como mencioné en la anterior entrega, son impactantes las situaciones que acarrean, por ejemplo, la nulidad de un testamento. Es simple entenderlo, luego de ello, el orden sucesorio, casi de seguro, será otro, es decir, en palabras simples, los herederos serán otros. Como es la costumbre acompañamos a esta nota algunos consejos y apreciaciones. Veamos.

Los sistemas que por lo general operan en el mundo de tradición latina son:

LIBRE «TESTAMENTIFACTIO» Libertad para testar. (Aunque no hay sistema totalmente libre es decir sin algún grado, aunque mínimo de limitaciones.)

LEGÍTIMA, AB INTESTATO, INTESTADA O LEGÍTIMA HEREDITARIA. (n otros países,   SUCESIÓN FORZADA o SUPLETORIA.)

Para nuestros efectos, siendo que convergen ambos sistemas, es claro que la primera ocurre cuando hay testamento, y la segunda cuando no lo existe, o fue anulado, se dispuso solo en parte, o el testamento caducó (art 571 Código Civil). 

Tanto en la sede notarial, como, obviamente en la judicial, se pueden tramitar sucesiones acumuladas. Estas se dan solo si hay:  mismos herederos, y mismo patrimonio sucesorio. Es decir por lo general entre cónyuges.

Solo en la judicial se permiten las sucesiones si hay menores o inhábiles.  En cuanto a los menores, éstos deben ser representados, pero no lo serán por sus padres, cuando existan intereses que puedan ser eventualmente contrapuestos, (art. 260 C.P.C.) 
Si es menor de 15 años, el juez designa al representante del menor.
Mayor de 15 pero mayor de 18, el menor lo escoge.

Tengamos claro que es una representación únicamente para el proceso, no para la disposición.

Como sabemos, todo el sistema jurídico esta cundido de detalles, de ahí que en esta materia en especial, el estudio sea indispensable. Veamos esta situación. “No tendrá derecho a heredar el cónyuge legalmente separado de cuerpos si él hubiere dado lugar a la separación. Tampoco podrá heredar el cónyuge separado de hecho, respecto de los bienes adquiridos por el causante durante la separación de hecho. (572 C.C.) Por mucho que se ha negado tradicionalmente, en mi opinión, el «separado de hecho» es un estado civil, (aunque no se inscriba) ya que genera efectos jurídicos. Con arreglo al artículo señalado consideremos la siguiente jurisprudencia.

«…El notario no advirtió que estaba separado de hecho, …. Dijo escueta y claramente ser casado una vez… se tiene como heredero al cónyuge supérstite.»  (Tribunal Superior Civil 9:45, del 12 de marzo de 1976).

Tomemos nota de que este pequeño detalle, no advertido por el notario, tal vez por no haber sido claramente informado por el compareciente, resultó en otro orden sucesorio. Es decir que la heredera lo fue la cónyuge supérstite, con la cual el causante no convivía.

A los testigos testamentarios les son aplicables las condiciones de los testigos instrumentales -, los cuales cuando son exigidos por la ley, resultan de acatamiento indiscutible, en cuanto al número requerido, y en cuanto a sus condiciones, ya que interesa impregnarles garantía y a fin de verificar su legitimidad. De allí que las incompatibilidades que señala el artículo del Código Notarial, le son aplicables a los testigos que presencian el otorgamiento de un testamento. (artículo 48 del Código Notarial)

«…Están relativamente impedidos para ser testigos instrumentales, quienes tengan interés directo o indirecto en el acto, contrato o negocio, así como el cónyuge, los hermanos, ascendientes o descendientes, hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad, del notario o cualquiera de los otorgantes.»

En lo que debemos hacer énfasis es que el testamento es un acto solemne (muy solemne,) ergo muy vulnerable, lo que implica que la omisión de cualquiera de sus formalidades determina o incide sobre su validez, pudiendo sobrevenir en nulo. Acorde con lo indicado, señala Zannoni:  «… es un acto jurídico, unilateral, personalísimo, irrevocable, solemne, mortis causa, cuya finalidad es la disponer de los bienes, … otorgado de manera escrita, lo cual implica que la escritura permite verificar el cumplimiento de cierta formas legales, que debe cumplir la persona testadora.»  (Eduardo Zanoni. Manual de las Sucesiones pag. 556)

Permítanme explicarlo de otro modo. Creo que los lectores coincidirán en que el ejercicio cartular acarrea vicisitudes y conlleva el enfrentamiento con circunstancias, a veces impredecibles y originalmente inadvertidas. El Notario es, en mi opinión, el soberano de la conformación del instrumento, y si puede dar fe de una situación jurídica, dentro de ciertos parámetros, debería ser soberano, para aclararla y “remendarla”.

Estar inhibidos de la potestad de corrección del instrumento, bajo nuestra exclusiva autoría, nos estrecha aún más el cada vez más complicado ejercicio profesional. Esto sin perjuicio que se debe, como es lógico, de analizar el instrumento, estudiar la situación y la legislación aplicable, a fin de minimizar los errores que ameriten corrección. Sin embargo se aplica aquí, indudablemente aquello de “herrarum human est”. Ahora, el cartulario puede corregir errores u omisiones en el documento notarial, siguiendo los parámetros de la legislación (artículo 96 del Código Notarial.) Qué se yo, por ejemplo en una venta, el notario sin reparo podría por ejemplo corregir por nota un dato que no sea medular de la negociación, sin que este instrumento acarre un vicio de nulidad. Sin embargo tal potestad, se ve a mi juicio, mermada en el caso de los testamentos, tal y como lo ha sostenido nuestra jurisprudencia.

“Y , agregamos, el acto en si. … Debe practicarse en forma continua … desarrollado el tema de las formalidades testamentarias. Para dicha Cámara, las formalidades supra citadas, obedecen a una finalidad fundamental, cual es la de proteger la voluntad de la persona testadora y diferenciarla de un simple documento. Así mismo, otra finalidad, es la de llamar la atención del testador o testadora sobre la relevancia del acto que realiza. Es por esto que, dicha Sala mantiene la hipótesis de cualquier violación a una formalidad da lugar a la declaratoria de nulidad absoluta del testamento. (Ver Voto Tribunal Superior II civil Nº 37 de las 9:20 horas del 12 de marzo de mil novecientos noventa y tres.)

En concreto, no podemos desatender ninguna de las solemnidades, debemos ir mas allá de la formula típica de la escrituras, la unidad del acto notarial reviste un cargo especial y trascendental en un testamento, requiere la lectura exigida en un solo acto, sin quebrantos del acto y la comprensión del testador. Veamos.

Artículo 46 Código Notarial.  Los notarios deberán apreciar la capacidad de las personas físicas, comprobar la existencia de las personas jurídicas, las facultades de los representantes y, en general, cualquier dato o requisito exigido por la ley para la validez o eficacia de la actuación.

Tengamos en cuenta que la lucidez (la capacidad), se presume, pero existen muchas condiciones que podrían provocar la nulidad del instrumento por la carencia o falta de capacidad volitiva, aunque sea por lapsus temporal, del testador. (Ver art. 41 del código Civil y voto No 228 de las 9:30 hrs del 21 de julio de 1995 Sala II)

Para efectos procesales me permito agregar que el juicio, que debe ser ordinario o de conocimiento para impugnar la validez de un testamento, se debe de interponer en el mismo despacho que tramita el proceso sucesorio, que es de jurisdicción voluntaria (término tan mal empleado como generalizado) y solicitar la anotación de aquel en la caratula de éste.

Se podrán imaginar que existe un abanico de detalles y explicaciones adicionales para cada uno de los temas que hemos citado. Pero la idea de Historias de Protocolo, es dar algunos consejos que puedan serles útiles. En la próxima entrega terminaremos con lo relativo a las sucesiones, acotando tanto la judicial como la notarial.

Por lo pronto debo recomendarles a todos, como me lo recomiendo a mí mismo… tener paz y practicar la docilidad… Vivir, ligeros de equipaje. Saludes.»

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Dr. Herman Mora Vargas

Experto en Derecho Notarial. Coredactor del Código Notarial. Redactor del Libro Manual de Derecho Notarial. Miembro de la Academia Notarial Americana. Profesor universitario en varias universidades de América Latina. Master Lex no hace necesariamente suyas, las opiniones o comentarios que se publican en este foro. Ofrecemos el espacio como un servicio a nuestra comunidad de suscriptores. No se admiten comentarios contrarios a las leyes o injuriosos. Nos reservamos el derecho de eliminar aquéllos que consideremos inapropiados, así como de editar o eliminar cualquier documento, información u otro componente que aparezca en esta publicación. La veracidad de la información es responsabilidad de las fuentes citadas.

7 de 20 Comentarios

  1. Herman Mora • 19 febrero, 2016

    Gracias.
    De verdad muchas gracias mis estimados amigos… De momento no puedo contestar las preguntas. Pero lo haré en la tarde sin falta. Acompañando en el tema de los testigos de valiosa jurisprudencia, especialmente del Tribunal. Saludes.

    Responder
  2. Vilma • 18 febrero, 2016

    Excelente artículo amigo, pero el primer párrafo demuestra la serenidad que se adquiere cuando vamos envejeciendo, ya no los bríos de la juventud.

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  3. MARIA LOURDES • 18 febrero, 2016

    Si, es de agradecimiento al colega Mora, muy buenos estos comentarios. Siempre he pensado que el colegio deberia o la DNN, suplirnos comentarios como estos, pero nada.- Gracias Licenciado Mora.

    Responder
  4. KATTY • 18 febrero, 2016

    Como siempre reiterar mi agradecimiento con don Herman por compartir estas historias con nosotros. Bendiciones.

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  5. Milton Gonzalez Vega • 18 febrero, 2016

    Me uno en exaltar la excelente labor de compartimento que hace el estimado Notario: Doctor: Don Hernan Mora Vargas, gracias por compartir su conocimiento que se nota atesorado por los años. Comparto sus conceptos en cuanto al planteamiento de un ejercicio profesional que se plantea en normas casi cohercitivas, amenazantes , en las que pagan justos por pecadores. Comparto tambien su filosofia de viajar liviano, de hacerlo mas tranquilos, comparto y me alegro de lo expresado por la querida Licda: Ana Isabel Sibaja. Mi sincera admiracion estimados Colegas

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  6. Ana Isabel Sibaja Rojas • 18 febrero, 2016

    Ante todo agradecerle al estimable Colega, por sus comentarios enriquecedores y que nos hace entender que todos los días se aprende algo nuevo.

    Por otra parte, en efecto cuando existe una muerte, un divorcio, o bien alguna diferencia familiar donde hay que decidir sobre bienes materiales, algo sucede, y como muchas veces lo he dicho, en algunos casos las personas se transforman. Eso nos debe llevar a tomar en cuenta la importancia que tiene la labor notarial que ejercemos, debemos ser absolutamente cuidadosos, cautelosos, celosos y responsables en el ejercicio de tan importante actividad profesional.

    Debemos valorar no solo los aspectos legales, sino también como bien dice el colega Herman Mora, analizar las capacidades de las personas que están compareciendo ante nuestra notarial; por ello debemos hacer documentos «a prueba de balas».

    Y para finalizar, comparto en un todo la filosofía de la vida del colega Mora, vivir en paz y agrego además invocar y desear a cada ser de este planeta felicidad, paz y amor.

    Que tengan un excelente día.

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  7. Xianni Morales • 18 febrero, 2016

    Estimado don Herman. Muchas gracias por sus valiosos aportes en este tema. Siempre he tenido la duda sobre la cantidad de testigos que deben comparecer en los testamentos ABIERTOS ante notario. El art. 583 inciso 1) establece que si el testamento es ante cartulario se requieren TRES testigos pero el art. 585 inciso 3) señala más bien el requisito de DOS testigos cuando el testamento se otorga ante Cartulario..

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