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Historias del Protocolo VIII: La Jurisdicción Notarial (I Parte)

Agradecemos al Dr. Herman Mora su interesante comentario de esta semana.

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“El colega no podía contener la emoción; su cara reflejaba la notoria evidencia de  su espíritu,  satisfacción plena, regocijo, euforia. Casi cuatro  años encadenado a un proceso,  y al fin se desembarazaba de él. Como si un oncólogo le estuviera leyendo un dictamen médico… ya no hay restos de células cancerígenas en su cuerpo. No era eso, pero es que a veces los procesos penales o bien disciplinarios, resultan ser tan agobiantes  como las enfermedades mortales.

La audiencia aún no terminaba, pero sin finalizar  la lectura de la sentencia, intuía inequívocamente que se trataba de un sobreseimiento. Pese a ello, salió sereno y contenido de la Sala, del  mismo modo del Edificio de los Tribunales. Fuera en la calle lanzó un grito de incontenible alegría, extendiendo los brazos hacia el cielo.

Mi ejercicio profesional me ha dado la posibilidad de mantener constantes acercamientos con la jurisdicción (mejor término es: competencia) civil y penal. Eso, que a ojos de algunos, es inmiscuirse en muchas ramas del derecho, yo lo califico como una visión más amplia y  compresiva del Derecho. Por aquel peligro de llegar al médico especialista en las infecciones  del dedo gordo de la mano derecho, pero si le llegan con una infección del dedo gordo de la mano izquierdo, … !no puede atenderla!

Del proceso civil, me agrada que es más predecible, el grado de vaticinio es el que se espera; lo malo es que como todo en el derecho actual, dado el arrastre conceptual, los procesos  son enmarañados,  muy complejos y larguísimos.

En cuanto al proceso  penal, a mi modo de ver, hay algo de funesto y calamitoso, es absolutamente impredecible, una misma situación varía drásticamente dependiendo del tribunal. Nunca se sabe qué pasará. Son frecuentes los asuntos que concluyen con resultados decididamente diferentes. Son procesos, (especialmente en el debate) más intuitivos que científicos. Un mismo caso puede concluir con resultados absolutamente diversos. Como decir que en un mismo proceso se cuenta  con dos sentencias en las  que han dictado sobreseimientos y en una tercera se ha condenado severísimamente. Son procesos tan enmarañados y lentos como los de la justicia civil, aparte de que considero que la justicia penal es insegurísima, en otras palabras, impredecible. Agrego además, que en esta rama del derecho se desconocen, en buen grado,  otras áreas, como el derecho notarial o registral,  lo que incide en el grado de certeza de las resoluciones. Finalmente, de forma particular siento que el penalista considera que otras ramas jurídicas, no son campos de estudio  del Derecho.

La justicia notarial, impartida por el Juzgado y por el Tribunal Notarial (y excepcionalmente por la Sala, únicamente para conocer los aspectos económicos de la sentencia, cuyo recursos consisteN en  una tercera instancia) también tienen lo suyo. Un grado de complejidad, que  si se quiere es mayor. Dada la naturaleza de la función del notario podemos afirmar que desde la óptica civil contiene aspectos de un proceso sumario; es decir limitado en su ámbito cognoscitivo, lo que significa, en cuanto a las pretensiones. Abreviado por algunos plazos y en atención al proceso en si. Sin embargo, dado el ADN del notario, cuenta con muchos aspectos de derecho administrativo sancionador. Por ejemplo, no todo es conciliable en el proceso notarial. Aspectos como los derivados del quebrantamiento de la fe pública, no son siempre susceptibles de provocar un arreglo y terminar anticipadamente el proceso. Bien se puede afirmar que en nuestro proceso disciplinario, convergen varias líneas jurídicas, lo que lo hace una especie de híbrido u ornitorrinco jurídico.

En sí, son muchos los caminos procesales que contiene el trámite disciplinario ante el Juzgado. Debo rescatar que si bien, frecuentemente, no coincido con las sentencias dictadas, me resulta  encomiable  la labor de redacción de los fallos por parte de los señores jueces. Esto ha provocado que en Costa Rica tengamos una abundante doctrina jurisprudencial, y que aunado a la gran cantidad de casos que se tramitan, seamos bastos en el análisis de las conductas reprochables a los notarios.

Ahora, cuál fue el caso de nuestro amigo, veamos como se resolvió.

Una notaria autorizó  una hipoteca de primer grado, que nunca terminó de inscribir. Por un plazo superior al año el documento no se inscribió, permaneciendo anotado. Luego del año los deudores acudieron  donde mi representado, un joven y prometedor notario de Ciudad Quesada. Estos, mediante engaños, hicieron  suponer a aquel, que el  primer instrumento había sido cancelado, por lo que autorizó una segunda hipoteca y la venta del inmueble de la original titular a su compañero sentimental. La denuncia penal sobrevino por el delito de estelionato. (art. 217 del Código Penal) , el cual, junto con la falsedad ideológica y la simulación, son los más frecuentes tipos penales por los que acusan a los cartularios.

No contamos con el espacio suficiente para entrar a valorar la decisión judicial, que por lo demás está decir, fue valiente y profunda. Solo afirmaré que la jueza se ajustó, según mi entender,  a la realidad de los hechos,  al considerar que no había delito (art. 311 inciso b Código Procesal Penal) Deseo destacarlo por lo frecuente que resulta,  que los jueces penales,  no filtren con la firmeza que se requiere y  la audiencia preliminar no deja de ser un mero trámite. Es decir, casi todo lo que llega a esta etapa, sigue para juicio. Y aunque mi representado se sentía seguro y tranquilo para acudir a un debate …  ¿quién desea enfrentarse a ese desgaste emocional y costo económico?  Recordemos además, en un debate… cualquier cosa puede pasar. Son como dije, desde mi óptica, absolutamente  impredecibles.

Tómese nota que la génesis del asunto fue el incumplimiento del deber de inscripción de la notaria.  Lo que provocó, no la desaparición del crédito, como ha sido sostenido, sino su condición privilegiada. Tema por lo  demás discutido, sin embargo así lo sostuvo  la Sala Primera en la siguiente  jurisprudencia:El daño causado como consecuencia inmediata de la omisión del Notario Público de no presentar al Registro la escritura Pública en donde se constituyó la hipoteca y por ende su falta de inscripción, es la perdida de la garantía real no del crédito por ser éste personal. En consecuencia, no existe nexo de causalidad entre la conducta del notario denunciado y lo reclamado en este proceso.”   (Sala Primera de la Corte. voto 542 F 04 de las 12:00 del 30 de junio del 2004)

Vuelvo a decir,  tema discutible. En otras entregas abordaremos las consideraciones de la jueza, así como otros aspectos de importancia. No estaría de mas conocer su opinión.

Bueno esta noche, y para no cansarlos con el cuento, es que David, y su esposa Ana Yancy,  dormirán  tranquilos en su casa, sin la sombra de un proceso penal les aseche sus sueños.  Muchas gracias.”

 

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Dr. Herman Mora Vargas

Experto en Derecho Notarial. Coredactor del Código Notarial. Redactor del Libro Manual de Derecho Notarial. Miembro de la Academia Notarial Americana. Profesor universitario en varias universidades de América Latina. Master Lex no hace necesariamente suyas, las opiniones o comentarios que se publican en este foro. Ofrecemos el espacio como un servicio a nuestra comunidad de suscriptores. No se admiten comentarios contrarios a las leyes o injuriosos. Nos reservamos el derecho de eliminar aquéllos que consideremos inapropiados, así como de editar o eliminar cualquier documento, información u otro componente que aparezca en esta publicación. La veracidad de la información es responsabilidad de las fuentes citadas.

4 de 4 Comentarios

  1. Herman Mora • 09 Mayo, 2016

    Muchas gracias. maria Jose.

    Responder
  2. María José • 09 Mayo, 2016

    En mi opinión como estudiante de Derecho, me parece muy interesante el comentario del señor Herman Mora, porque como repito para los estudiantes de Derecho y me incluyo, nos permite tener una visión sobre este tema de una manera más realista, ya que muchas veces sobre esto se discute en clase o en repetidas ocasiones a manera de comentario los profesores nos hablan sobre esto, por lo que incluso la anécdota mencionada aquí, es una manera de explicar de forma más comprensible y real lo que muchas veces uno escucha y sabe de la teoría, entender toda la responsabilidad que conlleva un notario, pero también, lo importante a destacar, es que este tipo de situaciones suceden todo el tiempo, por lo tanto, le facilita a uno como estudiante asociar todo lo aprendido en un aula y poder asociarlo a nivel práctico. Conocer cómo funciona verdaderamente la jurisdicción notarial.

    Responder
  3. Melvin • 26 Abril, 2016

    Tremendo susto y terrible angustia se ha llevado el Notario en esta anécdota que nos comparte don Herman.
    En no pocas ocasiones se pierde la visión y la perspectiva de la génesis y naturaleza jurídica de la función notarial y de la fe pública consustancial de aquella. Si el Notario siempre, siempre, en todo momento, tuviera en mente al menos 5 premisas fundamentales asociadas a esa visión y naturaleza, probablemente haría menos riesgoso el ejercicio de esa función Estatal delegada, veamos:
    1) La función notarial y la fe pública son “propiedad” del Estado, no de los particulares; aunque se desempeña por medio de personas físicas particulares sigue siendo una potestad pública del Estado delegada por el Estado, corolario de ello, regida por el principio de LEGALIDAD; en este orden el Notario solo puede hacer lo que expresamente le está autorizado. El Notario debe distinguir con extrema precisión y cuidado el hilo divisorio cuando hace su aparición la autonomía de la voluntad de las partes, principio radicalmente distinto al que rige la función pública notarial y la fe pública, y que el Notario debe concatenar y amalgamar con mucho cuidado.
    2) El Notario es entonces un DEPOSITARIO de una función pública delegada por el Estado, y como depositario debe proceder y comportarse.
    3) La función notarial y la fe pública son, personalísima y originaria, no derivada.
    4) El Notario debe garantizar legalidad, validez y eficiacia; es un “personaje” de la sociedad piedra angular de la seguridad jurídica y paz social. La sola duda o sospecha por parte del Notario que pudiera debilitar o poner en riesgo esa garantía que la sociedad y la colectividad espera del Estado, ergo, del Notario, hace que indefectiblemente el Notario se deba abstener. Tan obligatorio es para el Notario prestar el servicio como abstenerse de prestarlo.
    5) El notariado se ejerce con señorío y magestad, en forma transparente, honesta, con probidad, diligente, cuidadosa, limpia y ordenada; nunca, nunca, aunque algunos tienen por mala costumbre, se debe acudir o adoptar la clandestinidad, chavacanería, decidia o ligereza.

    Responder
    • Herman Mora • 01 Mayo, 2016

      Estimado Melvin
      Como siempre sus aportes son precisos y profundo, ademas de muy valiosos. Muchas gracias por participar.
      Saludes.

      Responder

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