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Historias del Protocolo XIX Sobre las competencias disciplinarias

Agradecemos al Dr. Herman Mora esta nueva entrega de su colección de Historias del Protocolo.

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SOBRE LAS COMPETENCIAS DISCIPLINARIAS

Siempre me ha llamado la atención aquella adictiva propensión humana a la adoración del ídolo. Somos especialmente proclives a la idolatría de las personas. Tratándose de deidades, aunque me cuesta aceptarlo, al menos lo puedo entender. Pero cuando se trata de seres humanos, de carne y hueso, que viven bajo una piel como la mía, tienes temores, necesidades, alegrías y anhelos, como cualquier otro y especialmente terminarán en una fosa como cualquier otro, eso me cuesta entender. Hay que admitirlo, esos súper héroes,  disfrutan  y sufren como lo hace cualquier otro. Ese exacerbado fervor al súper hombre, creo que es una de las más ominosas características del ser humano, ya sea Cristino Ronaldo, Shakira o Fidel Castro. La adoración a otro ser humano como yo, es algo,  que pienso nos acerca a la barbarie y ha provocado un seguimiento ciego a seres humanos tan  erráticos  como cualquiera de nosotros.

Sobra decir que de los humanos, dignos de todo seguimiento  y adoración, frecuentemente se encuentran individuos  ensordecidos por dentro, que no hayan otra razón de existencia que no sea la de postrarse ante su propio ego, que además de sordos son ciegos ya que no pueden ver la realidad, es decir su condición humana, oculta de errores en razón del asombroso fatuo de su comportamiento.

Relaciono lo anterior con nuestros pequeños reinos, nuestras minúsculas criptas de adoración, sean cuales sean.

A veces con las disciplinas pasa lo mismo. Las convertimos en verdaderos objetos de veneración. Hay que admitir que como labor humana, tienen defectos y son susceptibles de mejorar, de revisar, de corregir, ya que al hacer  crecer nuestra función, crecemos nosotros.

No sucede  nada diferente con el Derecho Notarial, aunque bien formateado y estructurado, requiere mejoramientos, reflexión, análisis,  consecuentemente discusión sobre las nuevas implementaciones. Sin embargo,  es bien sabido que algunas personas e instituciones (personas al fin de cuentas)  se mantienen incólumes e inflexibles ante el cuestionamiento de sus posiciones.

Tratando de hilar en relación a lo indicado, me gusta citar la  sentencia, sea el voto de la Sala Primera, numero  397- F de las 9:30 del 11 de julio del 2003.

Hay tres aspectos esenciales para la constitución fundamento de la responsabilidad del Notario.  Primero; ejercer una función pública,  dotada de  fe pública sin sujeción jerarquía alguna.  Segundo; la importancia de su función en el tráfico económico – contractual. Tercero; su meta final consistente en conferir seguridad jurídica a los derechos subjetivos de los particulares… (la disciplinaria)

Aunque como he dicho, se trata de una función altamente regulada, (por aquéllo de que el funcionario público se encuentra muy   fiscalizado y controlado, especialmente en Costa Rica)  con frecuencia se observan yerros en la escogencia de  la competencia disciplinaria al instar un proceso.

Es así, como los profesionales en Derecho podemos ser disciplinados, en términos generales, siguiendo la Ley Orgánica del Poder Judicial (artículo 196 y siguientes.),  por el Colegio de Abogados, en el caso de nuestro desempeño como abogados o bien por el Juzgado Notarial y Tribunal Notarial, en caso de que funjamos como notarios. Ahora bien,  en cuanto  nuestra disciplina cartular, pueden ser incoados también los procedimientos ante la Dirección Nacional del Notariado, que pese a la redacción del artículo, como veremos, son los casos menores.

Determinar la competencia entre estos dos entes, es indispensable, ya que son repetidos los errores. De la lectura del artículo 140 en relación al artículo 4, del Código Notarial, es que podemos deducir que la competencia del Juzgado Notarial, es residual, es decir aquélla que escapa al conocimiento de la Dirección Nacional del Notariado, (atención de Lineamentos,  presentación de índices,  etc)  Ahora, pese a ser una competencia residual,  la del Juzgado atiende la mayor cantidad de casos.

¿Qué ocurre cuando se transcurre, lo que no es infrecuente,  dentro de los  sombríos límites  de la competencia,  ante  el Colegio de abogados, por ejemplo en cuanto a una autenticación o bien en el caso de un divorcio por mutuo consentimiento, donde actúa  la figura del abogado y del notario en el mismo trámite?   o cuando un asunto es conocido, (como ocurrió) por el juzgado notarial, siendo que posteriormente se determinara que lo debía atender la Dirección Nacional del Notariado? Tomen en especial consideración que se trata de pasar de una competencia jurisdiccional a otra administrativa, que se encausa dentro de  normativas, con términos y procedimientos muy diferentes. (El problema de competencia  lo resuelve la Sala Primera. Voto 000-5000-C , 9:07 del 30 de junio del 2000.)

La bondad de estas reflexiones, radica en advertir que podemos dilatarnos innecesariamente en un proceso, por cuanto no era la vía correspondiente, por lo que podría pasar que cuando instemos ante la competencia adecuada, haya prescrito nuestro derecho.

Como decía Mahatma Gandhi: «Si conocieras bien a tu enemigo y a tu amigo, odiarías menos a uno y admirarías menos al otro.»

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Finalmente,  no puedo terminar esta nota sin referirme al tiempo especial que vivimos estos días.

Al igual que ustedes recibo infinidad de  mensajes  plagados sin duda de buenas intenciones,  expresando el reiterado  deseo de  paz, armonía, espiritualidad, deseando  en estas épocas  los mejores  propósitos  de unión familiar, amor y plenitud,  mensajes que inundan, nuestros teléfonos y computadores.  Nos bañan  como cascadas con fotos y videos  llenos de color y creatividad. Toda una exquisitez publicitaria. “Que estas épocas, de reflexión, recogimiento unión familiar, el amor de Dios caiga como bendiciones sobre tu persona y familia….”

Bueno, pues de eso nada, son por lo general días calamitosos, llenos de carreras, compromisos, agobios y especialmente atiborrados  de compras. Si bien es cierto pueden ser  hermosos  momentos para compartir  con amigos o familiares queridos que no veríamos en otras épocas, somos muy propensos a derrochar en  compras,  carreras y deudas, lo que consecuentemente provoca poca paz y menos armonía en la familia.

No soy ni cercanamente un experto en temas religiosos, pero es claro que la navidad no se compra para ser cancelada mediante cuotas tasa cero, su importe no ofrece los beneficios  de una tarjeta de crédito que  nos reeditará puntos en enero. La celebración del nacimiento de Jesús, poca relación tiene, a todas luces, como ese maremágnum de adquisiciones, por lo general con dinero que no tenemos, regalando  cosas que no ocupamos, a veces para gente que no le importa.

No se me ocurre nada tan contradictorio como celebrar la navidad en un mall, como si el nacimiento de Jesús hubiese sido fraguado sobre una vitrina y no en un pesebre.

Sugiero, cosechemos nuestra pequeña parcela, no tratemos de vivir lo que no nos pertenece, gastando dinero que no tenemos y que será pagado con la congoja del endeudamiento anual.

Estar más cerca a los amigos y la familia, comprar y consumir lo necesario, vivir con poco,, disfrutando mi pequeño entorno,  procurar  más gozo, dando mas abrazos aunque menos regalos. Contar con más tiempo para ver a los seres queridos, que al final será lo que me llevaré, esa emoción de recordar la familia  ya que en  los últimos momentos de  mi vida, será  probable que no recuerde  si aquella corbata azul  asentaba bien con el traje.

A todos les deseo una muy feliz navidad. Abrazando más y comprando menos.

Muchas gracias. »

 

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Dr. Herman Mora Vargas

Experto en Derecho Notarial. Coredactor del Código Notarial. Redactor del Libro Manual de Derecho Notarial. Miembro de la Academia Notarial Americana. Profesor universitario en varias universidades de América Latina. Master Lex no hace necesariamente suyas, las opiniones o comentarios que se publican en este foro. Ofrecemos el espacio como un servicio a nuestra comunidad de suscriptores. No se admiten comentarios contrarios a las leyes o injuriosos. Nos reservamos el derecho de eliminar aquéllos que consideremos inapropiados, así como de editar o eliminar cualquier documento, información u otro componente que aparezca en esta publicación. La veracidad de la información es responsabilidad de las fuentes citadas.

4 de 4 Comentarios

  1. Herman mora • 25 diciembre, 2016

    Estimado amigo.

    Que alicientes sus palabras. Que de antemano sé que no merezco. Provocan que uno sienta que vale la pena seguir con historias de protocolo. Por sus ideas expresadas, su claridad y bondad, sé que el articulista deberías ser vos
    Un fuerte saludo a toda tu familia, y gracias por tan sincera amistad.
    .

    Responder
  2. David Jiménez Zamora • 23 diciembre, 2016

    Qué manera de reflexión amigo. De todas sus enriquecedoras y valiosas historias de protocolo que hemos visto este año, está cerrando el mismo con una que, a mi gusto, se lleva todos los aplausos, para cerrar con broche de oro, ya que esas palabras son de compartir y admirar; no solo conocemos su exquisito conocimiento profesional sino que ahora con esa reflexión final conocemos también su lado humano, real, que al final de cuentas es lo que realmente importa, la calidad de persona y sus sentimientos. Un abrazo, feliz navidad y gracias por iluminarnos con sus palabras!

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  3. Herman mora • 22 diciembre, 2016

    Muchísimas gracias, estimado. Espero que pases una Feliz Navidad

    Responder
  4. Milton González Vega • 21 diciembre, 2016

    Doctor reciba mi admiración y felicitaciones por su fino artículo. Comulga su exposición con la base Biblica, sobre todo con la vida de Jesus.

    Responder

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